El secreto para una vida fructífera

Jesús dijo: “Sin mí no podéis hacer nada” (Juan 15:5).

→ La verdadera productividad es el fruto de un corazón que está profundamente enraizado en Jesús.


:folded_hands: Aquí está tu Paso de Fe del día:

Reflexiona sobre tu semana. Enumera tres momentos en los que apoyarte en Jesús te trajo paz en lugar de estrés.


Recuerda, la fe se fortalece a través de la repetición, no de la intensidad.

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Gracias :slight_smile:

Desde que camino con Jesús, estoy mucho menos ansiosa porque confío mucho más en él. Y al final, soy mucho más productiva porque paso menos tiempo preocupándome…

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¡Hola!

Para mí, reflexiono sobre Jesús a través de diferentes momentos en mi vida. Pero tres destacan para mí:

  1. Siempre que me preocupo por el futuro o por lo que Dios ha planeado para mí, trato de recordarme que Jesús lo está manejando. Solo tengo que confiar en él.
  2. En mi trabajo actual, trato de ser como él siendo amable, paciente y dedicado a servir a los demás.
  3. Con mi lectura diaria de las escrituras y oración personal, puedo tratar de entender más a Jesús y seguirlo a él y a sus caminos.

Espero, al menos, que esté haciendo lo mejor para confiar en Jesús.

¿Mi comentario está bien?

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Hola @EmiYJesus2026,

¡Muchas gracias por tu comentario reflexivo y amable! :blush:

Como mencionaste en tu punto 1, yo también recurro a Jesús cuando empiezo a pensar demasiado, y realmente me ayuda a encontrar paz y calmar mi ansiedad sobre el futuro.

¡Estoy muy contento de verte recorrer este camino con nosotros, @EmiYJesus2026! Espero muchos más momentos compartidos.

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¡Hola a todos!

Para mí es:

1- Cuando estoy triste o rota: siento que hablar con Jesús me calma. El dolor no necesariamente desaparece de inmediato, pero se vuelve tolerable.
2- En mi toma de decisiones: siempre pido la sabiduría de Dios. El simple hecho de saber que no decido sola reduce mi estrés.

3- En mi alegría: a menudo se dice que después de la lluvia viene el buen tiempo. Y es durante esos momentos de felicidad cuando me confío a Él, porque a veces tengo miedo del futuro, y hablarle me permite saborear el presente sin estrés.

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